Laboratorio interactivo
Un sistema bien diseñado nunca guarda tu contraseña. Guarda una huella irreversible de ella. Escribe una contraseña y sigue cada estación del proceso. Todo se calcula en tu navegador con criptografía real y nada sale de tu equipo.
Lo que el usuario escribe en el formulario de registro.
Escribe una contraseña para continuar.
16 bytes generados al azar para cada usuario y guardados junto al hash. No es secreta; su trabajo es que dos contraseñas iguales produzcan hashes distintos.
Entrada a la función: +
El hash se repite muchas veces a propósito. Un inicio de sesión lo hace una vez; un atacante tendría que hacerlo por cada intento.
600,000 es el mínimo que recomienda OWASP para PBKDF2-SHA256.
Los caracteres resaltados cambiaron respecto al cálculo anterior. Cambia una sola letra de la contraseña y observa.
Del hash no se puede volver a la contraseña. Por eso el sistema verifica repitiendo el cálculo, nunca descifrando.
Impide las rainbow tables y evita que se note quién comparte contraseña. Se guarda en claro junto al hash.
Algoritmos como PBKDF2, bcrypt o Argon2id cuestan tiempo. MD5 o SHA-256 solos son demasiado rápidos para contraseñas.
Ningún hash salva una contraseña corta o repetida. Usa frases largas, un gestor de contraseñas y MFA.