Laboratorio de concientización · Netblue
En una red WiFi abierta, un atacante puede colocarse entre tú y el servidor y leer todo lo que pasa. La diferencia entre quedar expuesto o no está en una letra: HTTP viaja en texto claro; HTTPS va cifrado. Envía tus datos y mira qué logra capturar el atacante.
Verifica el candado y "https://" en la barra. Si un sitio pide datos por HTTP, no los envíes.
Cifra todo tu tráfico aunque el sitio no lo haga, protegiéndote en WiFi abiertos.
Un "certificado no válido" puede ser justo el atacante intentando interponerse. Detente.
Del lado servidor, obliga a HTTPS siempre para que el navegador nunca caiga a HTTP.
Simulación conceptual. La página no intercepta ni envía tráfico real; los datos que escribas se quedan en tu navegador.